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El Tesoro — reflexión breve Estaba pensando en escribir algo nuevo para mi blog Píldoras para Soñar , pero el tiempo no siempre alcanza. Entonces decidí desempolvar un relato que me gusta mucho y que guarda un lugar especial en mi memoria: El Tesoro . Mensajes que resuenan en el cuento: Los dones siempre encuentran a su destinatario. A veces tardan, a veces llegan de formas inesperadas, pero la vida tiene su manera de entregar lo que necesitamos. La vida siempre guarda sorpresas. Incluso en medio de la rutina o la crisis, algo puede irrumpir y recordarnos que lo extraordinario está más cerca de lo que pensamos. Lo que recibimos de los antepasados no siempre es tangible. Puede ser un nombre, una tradición, una voz que nos acompaña como un hilo invisible, sosteniéndonos en silencio. En tiempos de crisis, el verdadero milagro es la solidaridad. El oro en la arena es símbolo de abundancia, pero lo que realmente salva es l...

Licencia para Descansar

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El descanso como verdadera victoria Hace algunos días escribí un microrrelato épico sobre el descanso como victoria. En él, una guerrera llamada Gwendal sella el abismo donde ha arrojado a los malos y libera a los tres reinos : Tierra, Mar y Cielo, recibiendo como recompensa la Flor del Paraíso. Gracias a la flor, la guerrera recibe la licencia de soñar y descansar. En nuestra cotidianeidad solemos medir las victorias por logros externos: metas alcanzadas, problemas resueltos, luchas superadas. Rara vez damos el valor que merece a bajar la espada y escuchar a nuestro cuerpo, que quizá nos pide descanso, reposo o simplemente silencio. Los Tres Reinos —Tierra, Mar y Cielo— son metáfora de nuestro propio ser: el cuerpo que habita la tierra, las emociones que fluyen como el mar y el pensamiento que se eleva hacia el cielo. Cuando alguno de ellos se ve atrapado en cataclismos internos, todo se resiente. Solo al sellar nuestros abismos persona...

Fran Fine y la estética como resistencia.

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El abrigo que no seduce... Últimamente me doy festines con series de zombis . Pero antes de dormir, siempre busco algo amable. Así que volví a ver La Niñera , esa comedia noventera donde Fran Fine , una joven estridente y encantadora, se convierte en niñera de los hijos de un millonario productor de Broadway . La serie es divertida, sin duda. Me carcajeo con sus ocurrencias, sus looks imposibles, su voz nasal. Pero esta vez, algo cambió. Ya no la veo con los mismos ojos. Me pregunté: ¿qué mensaje transmite a quienes la ven sin filtros, sin pensamiento crítico? ¿Qué modelo de deseo propone para las mujeres? Fran Fine parece tener una misión: agradar, seducir, cazar al hombre rico. Su estética kitsch —que antes me parecía solo cómica— ahora me habla de algo más profundo: una búsqueda desesperada de validación. ¿Y si esa estética pudiera resignificarse? Entonces hice lo que suelo hacer cuando algo me inquieta: escribí un relato. Imaginé a Fran en otro momento de...

Con filo propio: Cuando pensar es un acto de resistencia.

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🔪 La historia de Ameyalli. En este relato de Píldoras para Soñar , conocemos a Ameyalli , una artesana mexica que no tenía permiso para pensar ni crear. Lo que sí tenía eran manos hábiles, ideas propias y una fuerza interior a toda prueba. Quería mejorar lo que para otros era intocable y sagrado. Su propuesta no solo buscaba eficiencia: cuestionaba jerarquías, roles de género y el miedo al cambio. Hoy, como en aquella época prehispánica —que nos parece lejana pero no lo es tanto en cuestión de prejuicios—, muchas buenas ideas siguen siendo desechadas por venir de alguien que “no debería”: mujeres, disidentes, jóvenes, migrantes, voces incómodas. Se les exige obediencia, no creatividad. ¿Qué pasa con la innovación cuando incomoda? ¿Cuántas Ameyallis son silenciadas antes de que sus ideas lleguen al mercado? ¿Cuántas de esas ideas son apropiadas por hombres? ¿Cuántas veces la tradición se convierte en estancamiento? ¿Cuántas veces el miedo al ...

La Prisa.

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Ese vértigo disfrazado de eficiencia. Correr porque no hay que perder tiempo . Llegar. Lograr. Optimizar. Como si vivir fuera una carrera contra un cronómetro invisible. Este mundo moderno nos impone un ritmo que no es humano. Y nosotros, seducidos por su canto de sirena, nos saboteamos la vida. Hoy me contaron de una mujer que, al no poder enhebrar la aguja de su máquina de coser, terminó en urgencias . No por la aguja, sino por el hilo invisible de la impaciencia que la ahorcaba. Un plácido momento de costura se convirtió en crisis. El costo de la falta de paciencia. ¿Cuándo fue la última vez que saboreaste un café sin mirar el reloj? ¿Que escuchaste a tu familia sin pensar en lo siguiente? ¿Que respiraste sin culpa, sin prisa, sin productividad ? ¿Qué no hiciste "nada", y lo disfrutaste? No nos perdamos lo mejor de la vida con prisas que no nos llevan a nada positivo. El tiempo es finito , sí, pero al vivirlo sin prisa, se expande. No lo desperdiciemos cor...

La utilidad como condena.

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¿Qué valor tiene una vida que ya no produce? En una esquina del tiempo, los relojes se derriten. Observa La Persistencia de la Memoria de Salvador Dalí : relojes blandos, vencidos por el calor, incapaces de cumplir su función. Nadie los necesita. Nadie los consulta. Han perdido su propósito. ¿Y si eso también nos ocurre a nosotros? El precio de no servir En algún lugar, no lejos de donde lees esto, alguien fue despedido de su trabajo. Algún anciano fue desterrado a una casa de retiro. Algún esposo o esposa fue abandonado porque perdió su salud. ¿Qué tienen en común todos estos casos? Estas personas ya no son útiles . Ya no producen . Ya no cuentan . ¿Cruel? Sí. Y sucede todo el tiempo. Vivimos en una sociedad que mide el valor human o en función de su productividad . Si no tenemos un propósito económico, si no ayudamos a que alguien más produzca, estamos condenados al olvido . No siempre fue así Incluso hay evidencia arqueológica de que los ...

Cajones llenos, manos vacías.

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¿Cuántas servilletas de tela caben en una vida? En los cajones, los días se acumulan como objetos que ya no usamos . Llenamos nuestras casas de demasiadas cosas . Vamos por la vida recogiendo objetos inútiles , redundantes . ¿Qué emociones acumulamos junto con los objetos? ¿Qué memorias se adhieren a lo que no usamos? Nos molestamos si alguien nos tira algo. Nos aferramos. Teniendo cosas que podrían servirle a alguien , elegimos tenerlas ahí: paradas, recogiendo el polvo de los días . Recientemente falleció una anciana que conocí, y mientras limpiaban su casa, su familia encontró 80 servilletas de tela en un cajón. ¿Ochenta? Se usaban en Navidad y Año Nuevo , y ni siquiera se usaban todas. En sus armarios había ropa nueva , aún con etiqueta. También ropa de cuando “era joven” y ropa de su difunto marido . Sin embargo, ella no se pudo llevar nada de eso. En la muerte estamos desnudos y sin posesiones de ningún tipo. Y si nos enterraron con algo, no sirve d...