La Prisa.
Ese vértigo disfrazado de eficiencia. Correr porque no hay que perder tiempo . Llegar. Lograr. Optimizar. Como si vivir fuera una carrera contra un cronómetro invisible. Este mundo moderno nos impone un ritmo que no es humano. Y nosotros, seducidos por su canto de sirena, nos saboteamos la vida. Hoy me contaron de una mujer que, al no poder enhebrar la aguja de su máquina de coser, terminó en urgencias . No por la aguja, sino por el hilo invisible de la impaciencia que la ahorcaba. Un plácido momento de costura se convirtió en crisis. El costo de la falta de paciencia. ¿Cuándo fue la última vez que saboreaste un café sin mirar el reloj? ¿Que escuchaste a tu familia sin pensar en lo siguiente? ¿Que respiraste sin culpa, sin prisa, sin productividad ? ¿Qué no hiciste "nada", y lo disfrutaste? No nos perdamos lo mejor de la vida con prisas que no nos llevan a nada positivo. El tiempo es finito , sí, pero al vivirlo sin prisa, se expande. No lo desperdiciemos cor...