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La Prisa.

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Ese vértigo disfrazado de eficiencia. Correr porque no hay que perder tiempo . Llegar. Lograr. Optimizar. Como si vivir fuera una carrera contra un cronómetro invisible. Este mundo moderno nos impone un ritmo que no es humano. Y nosotros, seducidos por su canto de sirena, nos saboteamos la vida. Hoy me contaron de una mujer que, al no poder enhebrar la aguja de su máquina de coser, terminó en urgencias . No por la aguja, sino por el hilo invisible de la impaciencia que la ahorcaba. Un plácido momento de costura se convirtió en crisis. El costo de la falta de paciencia. ¿Cuándo fue la última vez que saboreaste un café sin mirar el reloj? ¿Que escuchaste a tu familia sin pensar en lo siguiente? ¿Que respiraste sin culpa, sin prisa, sin productividad ? ¿Qué no hiciste "nada", y lo disfrutaste? No nos perdamos lo mejor de la vida con prisas que no nos llevan a nada positivo. El tiempo es finito , sí, pero al vivirlo sin prisa, se expande. No lo desperdiciemos cor...

Cotidianeidades que nos adormecen.

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🌧️ Una reflexión desde Xalapa. El asombro del inicio. Ayer hablaba de las cotidianeidades que nos sostienen y hoy miré ese concepto de forma algo diferente:  Hace dos años llegué a vivir a Xalapa , en el corazón húmedo de Veracruz . Recuerdo mirar la ciudad con ojos nuevos, como quien descubre el mundo por primera vez. Mi mirada era la de los niños: todo me asombraba. Las calles, los árboles, los lagos. Venía de Querétaro , tierra de semidesierto, y el contraste fue inmediato. Xalapa me pareció un lugar templado en todos los sentidos: en su clima, en su vegetación, en su ritmo. Cada recorrido era una pequeña aventura. Cada rincón, una promesa. El paisaje se desplegaba como un libro abierto, y yo lo leía con entusiasmo. Cuando lo cotidiano se vuelve invisible Con el tiempo, esos recorridos se volvieron rutina. Las calles dejaron de sorprenderme. No es que haya dejado de apreciar la belleza de esta ciudad, pero ya no la miro con la misma frescura. Lo que antes era desc...