La fragilidad como belleza.

Ícaro cayendo con alas de cera

En mi versión «intertextual» del mito de Ícaro, este no cayó por accidente. Un dron, «hijo tecnológico» del inventor griego Dédalo, no soportó la preferencia del padre por el hijo de carne y hueso y prefirió eliminar a la competencia antes que crear vínculos.

La intertextualidad nos permite «dialogar» con otros textos. Es un cruce de referencias donde una obra toma elementos de la tradición o de otras obras.

La pregunta que late en este mito intertextual

¿Por qué Dédalo dio a Ícaro alas de cera cuando pudo dotarlo de motores y sensores? Quizá porque quiso preservar la humanidad de su hijo, aunque eso conllevara el riesgo de caer.

La máquina puede calcular, pero no puede amar. Puede sobrevivir como resultado de la eficiencia de su diseño, pero no puede emocionarse, ni embriagarse con un deseo.

Una lección para nuestro tiempo

En tiempos donde la tecnología promete eficiencia y control, este mito nos devuelve una pregunta importante:

¿Qué hay de malo en ser humano, aunque eso implique caer? La fragilidad es inseparable de la humanidad. La vulnerabilidad también es un tipo de belleza.

¿Tú, qué piensas?

Autor: Ana Laura Piera.


Si alguna palabra te resonó puedes dejarme un comentario más abajo, o si quieres suscribirte o compartir algo tuyo puedes dejarme una carta aquí ✍️.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

La Prisa.

Con filo propio: Cuando pensar es un acto de resistencia.

La utilidad como condena.